La verdad es que es un poco curioso y serendípico todo esto. Porque ya en el Pleistoceno Medio se me había ocurrido la idea de registrar el dominio con mi nombre, martin.com, pero claro, ya se me habían adelantado. Un norteamericano de San Diego, Jim Martin, había registrado el dominio y lo dedicaba a su empresa de desarrollo multimedia. Aún se puede ver cómo era martin.com en aquel entonces.
Durante un tiempo estuvo en venta (a mi ni se me ocurrió preguntar el precio, siempre he andado muy tieso), y ahora pertenece a una empresa danesa que se dedica a fabricar luces controladas por ordenador (para espectáculos).
También miré martinmoreno.com, pero tampoco tuve suerte. El dominio pertenece a un cómico norteamericano de ascendencia hispana.
Visto que se me cerraban todas las puertas (en aquel entonces conseguir el dominio .es para un particular era imposible), lo dejé estar algún tiempo hasta que ese impulso irrefrenable que anidaba en mí, esa necesidad acuciante de ser el dueño y señor de un dominio (valga la redundancia) supuró por donde menos se esperaba, y un buen día, como sin pensarlo, registré a mi nombre martinalia.com.
"Martinalia". Así, con el sufijo -alia de añadido. Yo no sabía (la verdad es que sigo sin saberlo) qué coño significa el sufijo -alia1, pero en aquel entonces estaba muy en la onda, casi tanto como ahora los numeritos-que-sustituyen-vocales-y-son-muy-geek.
Así he estado todo este tiempo, hasta que al final me he aburrido. Yo he cambiado, o el mundo ha cambiado, no sé, el caso es que ya no me apetece aquello. Y así estaba, ronda que te ronda la idea de hacer algo distinto, cuando una puñetera casualidad (un compañero de trabajo utilizó la jerga geek para la clave de un certificado) hizo que me preguntase: "Martín... ¿y si tu nombre geek está aún disponible como dominio?" Y todo fue teclear m4rt1n.com, ver que estaba libre, y registrarlo. Milagroso me parece que no haya ningún geek llamado o apellidado Martin que se me haya adelantado, pero ya no tiene vuelta de hoja. Es mío. Mi tesoro: m4rt1n.com. Hala.


[1] Tanto el sufijo -alia como el sufijo -ilia, en latín, son los que se utilizaban comúnmente para transmitir la idea de "conjunto" o "conjunto de cosas relativas a".