Pero mi buena predisposición se vio acompañada, además, por el hecho de que la película es magnífica. Una historia cercana, reconocible para el espectador, nos va empujando a través de la evolución emocional de sus protagonistas, con sus miedos, sus deseos, sus frustraciones, sus bajezas, su perplejidad y su amor, emociones con las que se tienen que enfrentar a algunas barreras (las de la vida) a veces reales, a veces imaginarias.
Los actores, para qué decirlo (me remito otra vez al disclaimer), magníficos. Ponen carne, hueso y piel a esas emociones, a esos sentimientos que a veces en una misma escena te llevan del nudo en la garganta a la carcajada, o viceversa. Chapó por todos. Enhorabuena, gente.



Disclaimer
Antonio de la Torre, "Antonio" en la película (en la foto, con Marta Etura), es uno de mis amigos del alma, sí. Pero eso no quita ni un ápice de veracidad a lo que digo y, si lo quita, me da igual.