Lo que quieren es tan justo como necesario:

El Teatro Albéniz, con una programación internacional desde hace más de 21 años y un prestigio reconocido por toda la profesión, ha sido vendido a pesar de que se encuentra en un edificio histórico y que había una ley que lo protegía. Creemos que el procedimiento ha sido irregular y buscamos todos los apoyos posibles para intentar evitar su derribo.

Desde luego, cuentan con mi apoyo. Faltaría más.