Estábamos en una cantina mexicana del Madrid de los Austrias, bebiendo unas chelas Negra Modelo y saboreando unos nachos con guacamole y algo de cochinita pibil cuando se acercó a nuestra mesa un cantante ambulante mexicano. Tocó una canción popular, luego otra. Nos gustó. Pedimos una botella de buen vino mexicano, le invitamos a beber con nosotros.
Nos presentamos. Se llamaba Rubén, llevaba sólo un mes en España (algunos quieren blindar España, Rubén, para que no pueda llegar gente como tú, este país se ha hecho rico y, como todos los ricos, se ha vuelto desconsiderado... si no algo peor). Rubén se entusiasma con nuestra acogida, tira de repertorio, nos canta una tras otra linda canción mexicana. La última: "Brazos de Sol", de Alexandro Filio. Es una balada que dice así:

Seguir leyendo