Al final no pude ir a la concentración de ayer en apoyo del Teatro Albéniz. Por la tarde, cuando ya sabía a ciencia cierta que no llegaría, leí de pasada un titular que me llenó de alegría: Los propietarios del Albéniz ceden y anuncian que seguirá siendo un teatro. Pero claro, este titular, que se produce justo el día que se anuncia la movilización, y teniendo en cuenta que el rechazo al derribo del Albéniz se está convirtiendo no sólo en masivo en el ámbito de la cultura, sino también generalizado (se da incluso entre sectores amplios del Partido Popular) no podía leerse sin un mínimo de suspicacia.

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