Yo en esas conversaciones no meto baza. Otro asunto que despierta furor (y del que ya hablé aquí) es el pádel. Todas (y casi todos, con la honrosa excepción de Truman) juegan a una especie de liga de pádel sacando horas de donde pueden. También la depilación (la depilación integral y definitiva, por lo visto a las chicas le gustan ahora los hombres así, y les llaman preparados). Y digo yo que para qué gastarme dinero en lo que ya hará la naturaleza por sí sola, ¿no? Pero bueno
Yo en todo eso me quedo bastante al margen. Pero lo último que me dejó caer de espaldas es lo del centro de entretenimiento. ¿Que no saben lo que es un centro de entretenimiento? Pues yo tampoco lo sabía. Una compañera, muy graciosa y dicharachera, dijo que estaba pensando en comprarse un centro de entretenimiento. ¿Eso qué es? -le preguntamos al unísono-. Pues una cosa -contestó- que tiene de todo y sirve para divertirse. O sea, unos amigos, ¿no? -dijo el aspirante a jefe-.
Pero no. La chica nos miró como si acabásemos de salir de un platillo volante, como si fuéramos venusinos por no saber lo que era un centro de entretenimiento. Después de dar muchos rodeos y varias explicaciones fallidas, llegamos a la conclusión de que un centro de entretenimiento tiene que ser algo así como la suma de una televisión, un reproductor de DVD, reproductor musical, una videoconsola... todo ello más o menos integrado en algún tipo de mueble. Un todo en uno, vaya.
Aunque me temo que mi concepto de centro de entretenimiento es algo diferente: se parece más a una mesa en una terraza; sobre la mesa, jarras de cerveza; y, alrededor de la mesa, bellas mujeres con las que disfrutar del frescor de la noche. Ahí es nada.