Es de agradecer que especialistas en conservación de manuscritos de Sudáfrica y Túnez estén formando a los malíes en estas técnicas, y también que estos países estén construyendo en la ciudad nuevos edificios destinados a albergar los manuscritos. Consuela saber que en Estados Unidos la American Timbuktu Educational Foundation esté realizando trabajos de conservación. Pero lo que es incomprensible es que España no participe de ninguna manera en la recuperación de su propia memoria histórica.
Por cierto, no quiero dejar de señalar el fantástico papel divulgativo que está jugando AfrolNews, una joya para el mundo hispanohablante, la única agencia de noticias exclusivamente africana, una de las pocas ventanas al continente vecino del que habitualmente sólo recibimos noticias de guerras, epidemias y cayucos. Si no existiera AfrolNews, habría que inventarlo.