Me he encontrado (vía Global Voices Online) con el blog de Sokari, una nigeriana que vive en Granada y que cuenta cómo le ha impresionado, en su actual estancia en Sudáfrica, descubrir que cada casa está rodeada de una valla electrificada.
Sokari está en una zona conocida como Melville, en Johannesburgo, la misma de la que Ethan Zuckerman dijo que se trataba de uno de los más lujosos rincones de Johannesburgo, donde cada casa es un compendio de puertas mecanizadas, retorcidas alambradas cortantes y perros. No sólo eso: también cuenta que hay que coger un taxi para ir a cualquier sitio, casi a la vuelta de la esquina, al bar del que no te separa más que diez minutos caminando... nada que ver, señala, con Granada, donde nadie sale antes de las 10 de la noche y donde puedes volver caminado a casa totalmente tranquilo aunque sean las 4 de la madrugada.

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