Entre cantos a la cerveza Singha y relatos del paraíso, se me ha olvidado comenzar por el principio mi viaje A Tailandia (aunque a quién le importa el principio...). Creo recordar que todo tuvo su inicio con un proyecto de viaje a Perú, proyecto que quedó en eso por las noticias -o rumores- meteorológicos que me fueron llegando: "no vayas -me dijo un amigo-, que en esa fecha hace mal tiempo y quizá subas a Machu Pichu para nada". Le hice caso, cómo no. Otra alternativa, más cercana, era ir a Egipto, aunque en ese caso descartábamos viajar por nuestra cuenta y nos resignábamos a ser unas ovejas más en el triste rebaño de los viajes organizados. Cuestión de seguridad (¿paranoia?). En todo caso, Ehud Olmert no tuvo mejor idea que arrasar Líbano en los días en los que estábamos planeando el viaje, introduciendo así más tensión si cabe en una región ya de por sí "calentita". Así que, de nuevo, tocaba descarte.

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