¿Dónde ir? A mí me hubiera encantado Islandia (pero no son fechas, no) o al Okavango (pero era demasiado caro...). ¿El sudeste asiático, quizá? Ummm... no estaba mal. Vietnam, me apetecía. ¿Tailandia? Bueno, a Tailandia le tenía un poco de manía por culpa de un ex-compañero (afortunadamente ex-) de trabajo que se vanagloriaba de sus hazañas sexuales en Phuket con jovencitas-extremadamente-jovencitas, y tampoco la lectura de Plataforma, de Houellebecq, me la hacía un destino apetecible... Pero bueno, qué culpa tiene Tailandia, ¿no? Quizá fuese demasiado turística, pero lo cierto es que todo el que la conocía hablaba maravillas del país y de sus gentes. Así que la cosa quedó entre Vietnam y Tailandia. No sé muy bien cómo, ganó Tailandia. Y, por supuesto, por nuestra cuenta, nada de viajecitos organizados.