Concretamente, a Ubuntu, una distribución pensada para hacernos la vida fácil a los usuarios. Y doy fe de que lo consigue: en un ratito de nada tuve configurado el nuevo sistema operativo y todo un conjunto de herramientas de sistema, aplicaciones ofimáticas, multimedia, etc, que cubren de sobra todas mis necesidades como usuario doméstico.
Pero con la diferencia de que todo este conjunto de aplicaciones me ha ocupado apenas 4GB de disco duro, y que el rendimiento del portátil vuelve a ser como el del día en que lo compré (si no mejor). Además, está el pequeño detalle de que todo es gratuito, de que se actualiza automáticamente no sólo el sistema operativo sino cada una de las aplicaciones y que, por supuesto, no necesito antivirus. Sencillamente, en Linux no hay. Ya no me cabe duda: "portátil + Ubuntu = usuario feliz". Prueben la ecuación, se lo recomiendo ;-)