Antonio y Alberto Es difícil expresar la alegría que se siente cuando reconocen públicamente a un amigo de verdad, a un compañero, a un hermano. Cuando le dieron el año pasado el Goya a Antonio de la Torre yo (como tantos otros amigos) pensé que iba a estallar de alegría. Pero ahora, justo un año después, que Alberto San Juan haya obtenido el Goya al Mejor Actor es ya la hostia. No tengo palabras, no tengo forma de reflejar lo increible que resulta ver cómo otro hermano recibe el merecidísimo aplauso por su trabajo.

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