También alguna gente de mi pueblo, desde su pequeño púlpito hipertextual, añaden elementos a esta demonización del que menos puede. En España -viene a decir-, no existe racismo, sino "miedo al descontrol, el vértigo de la inseguridad, el pánico de la regresión social". En fin, cada uno pensará lo que quiera, pero en la historia se repite siempre lo mismo: el miedo que el habitante del valle sentía hacia el de la montaña, el que sentía el ciudadano ante el pastor nómada de las estepas, el que sentimos hoy nosotros mismos a los que por no tener no tienen ni papeles.