Pues que, de tan moderna que es esta botonera, no hace falta pulsar los botones para activar el ascensor: basta con tocarlos. De manera que un ciego que intentara leer los símbolos en braille con las puntas de sus dedos lo que estaría haciendo es activar cada uno de los botones con los que se encontrara... y, como el ascensor no dispone de altavoz que vaya anunciando cada planta del edificio, el resultado es que el pobre hombre en ningún momento sabría dónde había ido a parar. Una verdadera pesadilla.
(Vía Blog de usabilidade)