Esta semana se produjeron tres incendios entre Chiclana y Conil. Demasiado próximos, demasiado cercanos en el tiempo. No podían ser casualidad (casi nunca lo son).
Pero, en esta ocasión, no han sido oscuros intereses inmobiliarios (los intereses inmobiliarios siempre son oscuros: es que el hormigón da mucha sombra, a lo que se ve, más que los pinos) los que estaban detrás del incendio, no.

Seguir leyendo