No es que utilizara mucho hasta ahora el navegador de Microsoft, pero desde que me instalé hace unos días la versión estable de IE7, ya lo tengo claro: nunca más. No es por gusto (o falta de gusto) ni por capricho: es que cada vez que abro el programa, se bloquea, y a veces -oh sorpresa- me bloquea el sistema operativo. Una ruina, oigan.
Y eso que lo único que han hecho es copiar de mala manera a Firefox.