Es curioso, pero la gente que habla de inmigración e inmigrantes en tono entre preocupado y apocalíptico no suele tener el más mínimo contacto con ellos. De hecho, no suelen tener ni idea de lo que hablan. Donde hay personas, no son capaces de ver sino chachas y delincuentes. Contra este tipo tan extendido de prejuicio es inútil intentar discutir racionalmente, siempre se acaba tropezando con la simpleza y vulgaridad que se estila en las barras de las tascas.

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