Me he partido de la risa viendo la entrada que escribe hoy Gustavo en su blog. Resulta que cometió la imprudencia, hace ya unos meses, de escribir sobre el casting para la serie que (a lo mejor) hace con Audiovisual Building. Estaban buscando actores, aunque aún no estaba cerrado el asunto. Pero claro, Google de eso no entiende, encontró en el texto de la entrada algo así como "Productora de TV en Madrid busca actores y actrices divertidos", lo indexó... y el resto ya estaba servido.
Ahora el blog de Gustavo está invadido por niños y niñas que quieren ser famosos a cualquier precio ("la invasión de los niños mutantes", dice), y el bueno de Gustavo se las ve y se las desea, dando consejos por aquí y por allá, en un papel que ni le gusta, ni le pega, ni nada. Está viviendo en su propia piel algo parecido al fenómeno "Hoygan" tan comentado en Menéame, y mucho me temo que también tiene algún troll que otro metiendo cizaña.
Mi consejo es sencillo: pasa totalmente de estos trolls, de hecho, corta el fenómeno de raíz y cierra los comentarios de esa entrada. Si no, nunca alcanzarás la paz (¿detesto ser paternalista?). :)