se lo lleva la corriente. Ya lo sé. Y es que uno, aunque no lo merezca, tiene también lectores implacables. Amigos, realmente, que se preocupan cuando uno deja de escribir con la periodicidad que solía en el blog. No os preocupéis, Gustavo, Truman: ya volveré a escribir con más frecuencia. O no. No lo sé. Realmente, tenéis toda la razón cuando decís que desde que volví de Tailandia no soy el mismo. Es verdad. Me dejó jodido, pero no el viaje, sino la vuelta. Me gustaría encontrar la forma de instalarme allá. Y quizá por eso, porque fantaseo más, escribo menos. Aunque no debiera ser así, ya lo sé. Igual funciona lo del chiringuito en la costa gaditana. Ya veremos.