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Nueva vida, nuevo blog

domingo 29 octubre de 2006

Nada sucede una vez y termina

Tal vez nada sucede una vez y termina. Quizá el acaecer no es único; sino que, como las ondulaciones del agua cuando se ha hundido la piedra, avanza, se extiende, y la charca está unida por un angosto cordón umbilical de agua a otra charca próxima a la cual alimenta y alimentó.

¡Absalón, Absalón!
WILLIAM FAULKNER

domingo 22 octubre de 2006

El defecto de la creación

—Ve y haz tu tarea, aunque sepas que está mal.
—¿Por qué? —preguntó Rick—. ¿Por qué debo hacerla? Dejaré mi trabajo, emigraré.
—Adondequiera que vayas, te obligarán a hacer el mal —dijo el anciano—. Esa es la condición básica de la vida, soportar que violen tu identidad. En algún momento, toda criatura viviente debe hacerlo. Es la sombra última, el defecto de la creación, la maldición que se alimenta de toda vida, en todas las regiones del universo.
—¿Eso es todo lo que puedes decirme?


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
PHILIP K. DICK

domingo 15 octubre de 2006

Empezar una vida nueva

VOINITZKII.- ¡Dime algo!... ¡Oh Dios mío!... ¡Tengo cuarenta y siete años, y, suponiendo que viva hasta los sesenta, son todavía trece los que me quedan!... ¡Es mucho!... ¿Cómo vivir estos trece años?... ¿Qué hacer?... ¿Cómo llenarlos?... ¡Oh!... ¿Comprendes?... (Estrechando convulsivamente la mano de ASTROV.)
¿Comprendes?... ¡Oh, si pudiera vivir el resto de mi vida de una manera nueva!... ¡Despertarme en una tranquila y clara mañana sintiendo que empezaba a vivir otra vez y con todo el pasado olvidado y disuelto como el humo!... (Llora.) ¡Empezar una vida nueva!... ¡Sóplame! ¡Dime cómo empezar!... ¡Con qué empezar!

Tío Vania
ANTON CHÉJOV

domingo 08 octubre de 2006

Aquel profesor de baile...

Me era imposible seguir. Por fin, todo se puso a dar vueltas en mi cabeza; incluso me pareció que todo lo que había escrito no servía para nada y aun era un absurdo peligroso. No podía hablarse de conciencia en la Edad Media; la conciencia había sido inventada por aquel profesor de baile, llamado Shakespeare, y, por consiguiente, todo mi discurso era falso. ¿No había nada bueno en mis cuartillas?

Hambre
KNUT HAMSUM

domingo 01 octubre de 2006

Nada de lo que se diga de mí

Quién sabe si yo, cuando la espuma de la celebridad inevitablemente me abandone, no seré algún día objeto de una biografía ficticia que circule por internet. Les digo desde ya que nada de lo que se diga de mí será verdadero, excepto lo esencial: que amé, sufrí, temí y tuve esperanzas como cualquier otro hombre.

Biografía fantástica de A.G. (de Pienso para gatos)
JOSÉ ANTONIO FRANCÉS

domingo 24 septiembre de 2006

Se creía dueño del mundo

Se creía dueño del mundo
porque nunca nadie le dijo
cómo las cosas hieren, baten
a quien las sacó del olvido,
cómo aplastan desde lo eterno
a los soñadores vencidos.
Se creía dueño del mundo
y no era dueño de sí mismo.

Fragmento de Epitafio para la tumba de un Héroe
JOSÉ HIERRO

domingo 17 septiembre de 2006

En esta casa somos católicos, apostólicos y romanos

Al volver a México encuentro una realidad modificada. El clima de antagonismo oficial se ha ampliado, moviéndose hacia otro sector. Los financieros no le perdonan a López Mateos haber definido su gobierno como de izquierda, aunque fuese dentro de la Constitución. El programa de nacionalización de empresas, especialmente la de luz y energía eléctrica, crea en esos medios una sensación vecina al pánico. Se ha permitido que la China comunista realice en México una exposición sobre los avances alcanzados por la revolución. Los exaspera, sobre todo, la ejemplar política internacional de ese sexenio. Una manifestación de más de cien mil personas se planta frente a Palacio Nacional para expresar su rechazo al libro de texto gratuito, por considerarlo un atentado contra los sentimientos religiosos de la nación. Se reparten volantes donde se revela que la esposa del presidente es protestante. De la noche a la mañana aparecen en las puertas y ventanas de cientos de miles de casas engomados con la siguiente leyenda: "En esta casa somos católicos, apostólicos y romanos y no aceptamos propaganda protestante ni comunista".

El arte de la fuga
SERGIO PITOL

domingo 10 septiembre de 2006

La contienda menos estimulante

¡Es curiosa la vida... ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo... que llega demasiado tarde... una cosecha de inextinguibles remordimientos. He luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que podéis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa.

El corazón de las tinieblas
JOSEPH CONRAD

domingo 03 septiembre de 2006

El destino

Apoyado en una columna del patio, pensaste en tus días futuros, en la necesidad de escoger una profesión, tú, a quien todas repugnaban igualmente, y sólo deseabas escapar de aquella ciudad y de aquel ambiente letal. Cosas contradictorias eran tu necesidad y tu deseo, atándote a ambos sin solución la pobreza. Mas aquel problema mezquino, ¿qué valor tenía cuando te veías arrastrado en el avanzar incesante del tiempo, ascendiendo con una generación de hombres para caer luego, perdiéndote con ellos en la sombra? Privado de gozo, de placer y de libertad, como tantos otros, comprendiste entonces que acaso la sociedad ha cubierto con falsos problemas materiales los verdaderos problemas del hombre, para evitarle que reconozca la melancolía de su destino o la desesperación de su impotencia.

Ocnos
LUIS CERNUDA

domingo 27 agosto de 2006

La cabeza de la hidra

—La hidra de la pasión tiene muchas cabezas. Pregúntese si Sara Klein merecía morir como usted lo imaginó, por una pasión equivocada. Debió usted suponer que ese crimen escondía otro misterio, como las muñecas rusas que se contienen a sí mismas en número creciente pero en tamaño disminuido. No. Piense que Sara Klein, al cabo, mereció su muerte. La pasión de Otelo no se hubiese identificado con la vida de Sara. La pasión de Macbeth, sí. Todas las aguas del gran Neptuno no borrarán la sangre de nuestras manos, señor licenciado, lo sé.

La cabeza de la hidra
CARLOS FUENTES

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